Filmar en Bélgica

Durante los últimos años, INCINE ha mantenido un convenio de intercambio estudiantil con el Institut Supérieur des Arts en Bruselas, Bélgica. En el marco de este convenio, varias graduadas y graduaos de INCINE han obtenido becas de formación profesional que incluyen la posibilidad de filmar y producir un documental en Bruselas.


En el año 2019, el graduado Alejandro Londoño, fue acreedor de la beca ARES, que le permitió participar en el intercambio estudiantil con INSAS. Alejandro, vivió la experiencia del intercambio y tuvo la oportunidad de filmar el cortometraje documental “Tras atlántico” que se presenta esta vez, como cortometraje de la semana.


Para esta nota, hemos conversado con Alejandro Londoño, quien nos cuenta en detalle su experiencia de intercambio y el proceso de creación del documental.

¿Cómo fue tu experiencia de intercambio en Bélgica?


A.L: Cuando salí de Quito era una tarde soleada, sentía el calor característico de Tababela, y cuando llegué a Amsterdam para desplazarme en tren a Bruselas, todo era gris, no existía el sol, los árboles sin hojas. Ese primer cambio de ambiente fue muy impactante, sobre todo porque era el primer viaje que hacía solo.


Para un latino que pisa por primera vez un país con una cultura muy diferente puede bajarle fácilmente su humor, incluso caer en la depresión. En Ecuador, estamos acostumbrados a abrazarnos, ser comedidos, apoyarnos, en Europa no.


Pero existieron dos factores que no permitieron que decaiga. El primero fue pensar en todas las personas que pusieron su confianza en mí, desde los directivos y amigos de INCINE e INSAS, hasta mis papás a los que llamé cuando llegué a Europa y les dije "gracias a ustedes pude llegar tan lejos". Y el segundo factor fue Hippolito, una excelente persona residente en Bruselas. Con el que pasaba mucho tiempo y hacía que me sintiera un poco como en casa.


Realizar un intercambio estudiantil a un país que no conoces su cultura es muy fuerte, hay que pensarlo dos veces, sacar energía de donde se pueda para no deprimirse y pensar en regresar sin poder cumplir el objetivo al que vas, en mi caso, realizar un cortometraje documental internacional.

¿De dónde proviene la idea de la temática central para realizar el documental?


A.L: Ecuador [es un país] muy hermoso, lleno de cultura, lleno de personas felices, con buenas vidas. Entonces me hice la hipótesis, Bruselas y Quito son similares, tienen diferencias es verdad, pero Ecuador es un lugar hermoso para vivir.


Por lo que tenía que ver la forma de comparar a la cultura europea con la ecuatoriana, así que se eligió las relaciones humanas, parejas de diferentes lugares del mundo, para dar a entender que no importa de dónde se proviene, todos somos similares. [Desarrollé esta historia] yuxtaponiendo con lugares de Quito y Bruselas para que el público mire las similitudes desde ese ámbito también.


Y finalmente, para cerrar el círculo de similitudes, se eligió el chocolate, esto porque Bélgica hace los mejores chocolates del mundo al igual que Ecuador, lo interesante es que ambos países utilizan cacao ecuatoriano.


¿Qué aprendizajes tuviste durante tu intercambio?


A.L: En mi vida como estudiante de INCINE, me ha enseñado a liderar equipos de trabajo y organizar la logística, por otro lado, también me enseñaron a crear e idear propuestas audiovisuales.


Al realizar este corto documental, fue la primera vez que lideraba un equipo sin la supervisión de un profesor, pero tuve la suerte de contar con excelentes profesionales y amigos tanto para la producción en Quito como en Bruselas. El cine no es un oficio de uno, sino de equipos completos, aportando cada uno para que el proyecto crezca, pienso fielmente que el guionista nunca puede ser el director de la pieza audiovisual, y mucho menos el editor, estos puestos deben llenarse con otras personas que aporten su mirada. En mi caso tuve a Alejandro Rueda, Allison López y María Paula Páez en Quito, mis grandes amigos y compañeros en INCINE, y a Luchino Paparella, Giulio Fiore y Antoine Guerci en Bruselas, los tres estudiantes de INSAS.


Mi mayor aprendizaje de esta experiencia fue cómo liderar un equipo internacional y confiar ciegamente en su talento y visión para que el proyecto crezca. Por ejemplo, Alejandro Rueda, graduado de INCINE, editó solo el documental, yo tenía pensado una edición diferente, pero pienso que el producto final, con la música de Tomás Álvaro y los dibujos de Kamil Andrade, no podía haber quedado mejor.


Agradecemos a Alejandro Londoño, por compartir su experiencia y les invitamos a ver “Tras Atlántico” corto de la semana.