“Vivir Del Cuento” un proyecto de animación para las comunidades.

“Vivir Del Cuento” un proyecto de animación para las comunidades.

Vivir del cuento es un proyecto formado por un grupo de jóvenes realizadores audiovisuales de la ciudad de Quito, (Olivia Garzón, Juan Suárez, Bernarda Cornejo, Felipe Lemarie, Paula Jácome, Andrea Cornejo, Juan Angel Jácome y Silvia Hensel) que quieren compartir saberes con la gente de diferentes lugares del Ecuador. Ellos se han propuesto lograr un intercambio entre la comunidad y los realizadores que visitan el lugar. En el proceso creativo y de aprendizaje los talleristas se empapan de los saberes de la comunidad, y de todo lo que ellos tienen para compartir, sobre todo la mirada particular que tiene cada comunidad sobre el mundo en el que vivimos.

“Vivir del cuento” ya realizado este trabajo con dos comunidades; una de Esmeraldas, Bolívar, ubicada en una pequeña isla y formada sobre todo por población afro ecuatoriana; la segunda es una pequeña comunidad de Manabí, que igual que la primera fue afectada por el terremoto del año pasado.

Creación de los personajes de "Vivir Del Cuento"

Creación de los personajes de “Vivir Del Cuento”

 

El proceso empieza con la realización de talleres con los niños de la comunidad, en los que, a más de hacer una introducción al cine (actuación, guion, arte, sonido, animación), participa una figura representativa de la cultura popular. En el caso de Manabí fue Alexandra Cusme, amorfinera reconocida y estudiosa de la tradición oral; con ella los niños pudieron generar historias narradas en amorfino[1]. El grupo también visitó a figuras como Dumas Mora y Rosa Wila, ambos poetas populares de la provincia. Talleristas y niños trabajan y aprenden juntos en una exquisita práctica; los niños hacen pequeños trabajos como muñecos para realizar cortos en stop motion; construyen los elementos para la escenografía, con los materiales que la naturaleza provee.

Una vez concluido este proceso los chicos de “Vivir del Cuento” regresan a la ciudad, nutridos de nuevos conocimientos, conceptos e historias, para desarrollar cortos animados de 1 minuto aproximadamente, inspirados en las figuras representativas que conocieron y sobre la comunidad. El guion es escrito por uno de los chicos de “Vivir del cuento” y este pasa a manos de las animadoras que tienen activado “el chip de la animación”, ellas realizan su transformación ya que al ser una historia contada en animación las posibilidades son más grandes: una persona se puede transformar en una pelota y después explotar.

Para el primer cortometraje, Alexandra Cusme realizó un amorfino sobre la comunidad. En el del segundo corto, se empleó una décima de un poeta amorfinero del siglo XIX, poema rescatado por Cusme.

Con los elementos que trabajaron en cada taller, crean todo el arte buscando que esta traduzca la esencia de las comunidades visitadas, tanto en los colores como en las texturas y formas.  En el caso del corto inspirado en “Michita”, esposa de Dumas Mora, se juega con colores ocres y cálidos, texturas suaves como la tela aportan a la sensación de calidez del hogar; la fibra de plátano y zapan sirve para ambientar una casa de caña/mixta y realizar las maquetas que representan a Manabí en la animación stop-motion 3D.


[1] Los amorfinos son composiciones poéticas o canciones de origen popular; pertenecen a la tradición oral de los pueblos en donde, a diferencia de las coplas, mezclan lo romántico y los sentimientos producidos por el amor. El humor es parte esencial de esta típica forma de expresión de los pueblos.

Fotograma de "Vivir Del Cuento"

Fotograma de “Vivir Del Cuento”

 

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